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Artículo:

Factores internos y externos que dificultan la aceptación de los hallazgos parapsicológicos

Alfonso Martínez Taboas, M.A., Ph. D.
Centro Caribeño de Estudios Postgraduados

Resumen

Desde el 1882, año en que Henry Sidgwick ofreciera su primer mensaje presidencial ante la Society for Psychical Research, la investigación psíquica y la parapsicología han enfrentado innumerables objeciones empíricas y conceptuales que han impedido la aceptación general de sus datos y teorías. En este trabajo se analizan dichas dificultades tomando como base los escritos del conocido epistemólogo Larry Laudan. Para Laudan, la actividad científica posee tres factores vitales: la actividad empírica, la conceptualización interna y la conceptualización externa. A la luz de dichos parámetros, en este trabajo se plantea que la parapsicología presenta problemas casi insalvables en dichas tres áreas, lo que explicará la travesía errática y poco impresionante de esta disciplina a través de su historia. Finalmente, se plantean algunas posibilidades que podrían cambiar la situación.

Descriptores: Hallazgos Parapsicológicos, Enfoque de Laudan, Factor empírico, Conceptualización interna, Conceptualización externa.

En 1882 un grupo de filósofos y científicos se reunieron de manera formal para constituir la Society for Psychical Research (SPR). Lo que motivaba a éstos era poder estudiar, aclarar y dilucidar la ostensible realidad de los fenómenos paranormales y los posibles mecanismos que dieran paso a la existencia de éstos. Henry Sidgwick (1882), en su memorable primer mensaje presidencial, hizo énfasis en lo siguiente:

"Para mí es un escándalo que la disputa sobre la realidad de estos fenómenos todavía se esté dando, que tantos testigos competentes han declarado su creencia en éstos, que tantos otros estén tan profundamente interesados en determinar este asunto, y que aun el mundo de la gente educada, a nivel general, todavía este en una actitud de incredulidad (p. 8)"

Luego de haber transcurrido mas de una centuria en cuyo curso se han publicado miles de libros, artículos e investigaciones, la realidad y existencia de los fenómenos paranormales aun puede ser tildada de controversial y de dudosa. Esto se demuestra de varias maneras:

  1. Son muy pocos los científicos y académicos que endosan la realidad de los fenómenos psi;
  2. Por lo general, las diferentes ciencias no han adoptado, asimilado o incorporado los conocimientos que se han desprendido de la parapsicología;
  3. Aún dentro de los mismos parapsicólogos contemporáneos hay mucha insatisfacción y frustración con los resultados obtenidos.

En el mejor de los casos los efectos son tenues, poco prácticos, inestables y la replicación nunca ha dejado de ser un problema. Los escépticos prefieren pensar que los pocos resultados positivos se deben a fraudes de parte de los sujetos o del investigador; defectos metodológicos que permitieron algún tipo de percepción sensorial; utilización de estadísticas inapropiadas; o hasta resultados positivos debido a la mera casualidad (Abell & Singer, 1981; Hansel, 1966; Sagan, 1995). Una nueva tendencia es asumir que algunos fenómenos si son ciertos a nivel de la subjetividad fenomenológica, pero que sus causas o mecanismos subyacentes son de índole psicológica y que por lo tanto la meta de la parapsicología consistiría en acomodar dichas experiencias anómalas a conceptos, datos, hipótesis o teorías en las ciencias cognoscitivas (Blackmore, 1993).

Obviamente, creemos que si Henry Sidgwick se encontrara entre nosotros aún, probablemente sentiría una mezcla de sorpresa y frustración ante la situación de que la parapsicología a nivel internacional prácticamente no ha logrado las metas de vanguardia que los fundadores de la SPR preveían.

Para Sidgwick sería frustrante ver que aun los principales hallazgos del campo no logran ser aceptados en revistas profesionales de otras disciplinas; que la parapsicología aún tiene escollos mayores para pasar de manera aceptable en la academia y en los principales currículos universitarios; que ninguna ciencia ha hecho acomodos para incorporar los hallazgos principales de la parapsicología; que básicamente no hay posiciones de prestigio dentro de la comunidad científica para los parapsicólogos; y que aún estamos tratando de defender la existencia y procesos de los fenómenos básicos psi. La pregunta es inevitable: ¿qué ha sucedido?

Si la contestación a ésta pregunta es que no puede suceder nada porque los fenómenos parapsicológicos no existen, quizás entonces tendríamos una respuesta razonable. Sin embargo, si los fenómenos parapsicológicos existen, en el sentido de que estamos frente a unos fenómenos cuya naturaleza y existencia ontológica implicaría nuevos descubrimientos para las diversas ciencias, entonces resultaría necesario desarrollar todo un andamiaje ideológico para poder comprender por que la parapsicología no ha tenido éxito en establecer la existencia de los fenómenos que estudia.

Nuestra meta en este artículo es resaltar que en los escritos del filósofo de la ciencia Larry Laudan tenemos disponible un enfoque epistemológico que nos puede ayudar a comprender lo que nosotros tildaremos de la frustración de Sidgwick.

Sinopsis de la Postura de Laudan

Laudan es uno de los filósofos de la ciencia contemporáneos más citados y prolíficos (Laudan, 1977, 1981, 1990, 1996). Aunque Laudan ha escrito sobre innumerables ángulos del proceder científico, lo que nos interesa resaltar en este artículo es la manera en que él conceptualiza la ciencia. Para Laudan, la ciencia tiene tres principales componentes.

  1. La labor empírica.
  2. Conceptualización interna.
  3. Conceptualización externa.

Para Laudan los tres son vitales a la hora de entender las fuerzas internas y externas que han hecho posible el éxito y también los fracasos de esta empresa.

A continuación abundaremos sobre estos tres parámetros y luego analizaremos su aplicabilidad al campo de la parapsicología.

El Componente Empírico:

Laudan señala que en toda labor que pretenda llamarse científica tiene que haber un anclaje empírico. Nunca ha habido, y probablemente no habrá, una disciplina que se llame científica en donde no se elabore o se tome en cuenta la labor empírica (Bem & Looren de Jong, 1997).

Por empírico incluimos la labor de recoger datos; analizar los mismos; y someter nuestras hipótesis o teorías al terreno de la observación o experimentación. Asimismo, se parte de la premisa de que toda la teoría que pretenda ser científica tiene que tener referentes empíricos, en donde, preferiblemente, el constructor en cuestión pueda realizar predicciones empíricas.

Disciplinas que se desarrollan fuera de la labor empírica no pueden, casi por definición, pretender ser ciencia. La teología y la metafísica, por ejemplo, son dos disciplinas cuyas construcciones principales se divorcian de parámetros empíricos. Por eso es que éstas usualmente ejemplifican un tipo de acercamiento al conocimiento que no pretende ser científico (Diamond & Litzenburg, 1975; Tillich, 1963).

La Conceptualización Interna:

Toda disciplina científica ha desarrollado un núcleo de hipótesis, teorías, modelos o incluso leyes, las cuales pretenden ser las guías principales de ese saber (Couvalis, 1997; Van Fraassen, 1980). Estas construcciones, para que puedan ser tildadas de científicas, tienen que tener unas características dadas. Entre ellas: ser consistentes, no ser contradictorias entre sí, guardar relaciones lógicas y plantear la probabilidad de resolver exitosamente unos problemas dados que fueron los que dieron lugar a su existencia (Laudan, 1977).

La contraparte a esto es una construcción de tipo tautológico, incoherente que permite contradicciones constantes y medulares, que se nutre de explicaciones ad hoc, que sus premisas no plantean la solución exitosa y progresiva de unos problemas planteados, que en esencia sus constructores guardan poca o ninguna lógica unos con otros.

Revisando la historia de la ciencia, y de las teorías y enfoques que han salido exitosos en la ciencia, Laudan y una docena de historiadores de la ciencia (véase a Donovan, Laudan & Laudan 1988) encuentran que los programas degenerativos sucumbieron frente a los progresistas cuando, con el pasar del tiempo se evidenció que los primeros no poseían consistencia interna y que su capacidad de solucionar problemas era mínima.

La Conceptualización Externa:

Para muchos epistemólogos la ciencia sólo debe incluir los aspectos empíricos y los procesos internos ya antes descritos. Laudan defiende su tesis de que hay un tercer factor que nos ayuda a descubrir la trayectoria de las ideas científicas. Estos son los procesos externos. Por estos nos referimos a los procesos políticos, sociales, culturales, religiosos y al zitgeist que propiciaron o detuvieron un determinado enfoque científico. Este tercer factor no puede ser subestimado ya que los sociólogos de la ciencia han descubierto que los científicos también provienen de una subcultura en donde prejuicios extra-cientificos les limitan sus acercamientos, o, por el contrario, los impelen a una búsqueda particular (Pickering, 1992; Nowotny & Rose, 1979).

Aunque es cierto que los procesos externos de la ciencia de cierta forma se alejan de lo que usualmente consideramos lo que es ciencia (experimentos, recopilación de datos, hipótesis, teorías, etc.) sin embargo no dejan de ser importantes a la hora de poder explicar una buena parte de la actividad científica. Por ejemplo, aunque Galileo tenía a su favor una buena cantidad de observaciones empíricas y una conceptualización interna elegante; sus teorías contradecían o ponían en duda una parte sustancial de las visiones de mundo de la época, tanto teológicas como científicas. Por lo tanto, fueron en gran medida los factores conceptuales externos los decisivos en la supresión de su teoría.

¿Cómo aplicamos el Enfoque de Laudan a la Parapsicología?

Antes de contestar esta pregunta, resulta importante aclarar que la misma será contestada de acuerdo a lo que es nuestra apreciación de lo que la parapsicología ha logrado en más de un siglo de actividad científica.

Una vez aclarado este punto, comencemos por contestar la interrogante antes planteada.

El Factor Empírico.

Siguiendo el orden secuencial de Laudan, comenzaré por el factor empírico. ¿Cómo podemos evaluar el estado de la labor empírica de la parapsicología? Nuestra apreciación es que la misma en ocasiones es bastante impresionante, más aun, contundente. Varios ejemplos se nos ocurren.

En primer lugar, la confiabilidad de los resultados en el Ganzfeld es un buen punto de comienzo (Bem & Honorton, 1994). Asimismo, los estudios programáticos de comunicación psi durante estados de sueños reportados por Ullman, Krippner y Vaughan (1973) es otro ejemplo elocuente de investigación empírica impresionante. Remontándonos unas cuantas décadas atrás, consideramos que las diferentes comisiones e investigadores que escudriñaron la mediumnidad de dotados con macro-PK como Eusapia Palladino (Carrington, 1909) y Rudi Schneider (Gregory, 1985), rindieron informes empíricos detallados y en ocasiones muy positivos a la realidad de dichos fenómenos.

Obviamente, cualquier persona que se tome el tiempo de escudriñar los Proceedings de la Society for Psychical Research podrá encontrar innumerables esfuerzos encaminados a dilucidar la realidad o no realidad de los fenómenos psi de una manera rigurosa. Adicional a dichos Proceedings, existen toda una serie de abundantisimas investigaciones publicadas en otras revistas y libros a nivel internacional. Sin embargo, creo que a nivel empírico se nos presentan unos problemas que casi son singulares y endémicos a la parapsicología.

En primer lugar, la verificación o replicación de los resultados es un área que siempre ha sido problemática en la historia de esta disciplina. Típicamente por unos cuantos años un grupo de investigadores informan de resultados positivos con alguna técnica o con algún dotado. Sin embargo, suelen ocurrir dos cosas:

  1. el dotado pierde sus facultades o muere;
  2. la técnica para evocar la facultad psi no es verificada en otros laboratorios o simplemente el efecto disminuye con el tiempo.

Esto nos deja, en el mejor de los casos, con informes empíricos impresionantes, pero la variabilidad de replicación puede sembrar dudas en la mente escéptica. El escéptico puede aludir a:

  1. Escenas imaginarias de fraude;
  2. Posibles errores metodológicos.

Aun cuando nadie pueda ofrecer evidencia contundente de fraude o errores metodológicos, siempre es posible invocar el principio de parsimonia y alegar que es preferible pensar que hubo una equivocación en algún lugar y así no tener que aceptar la realidad ontológica del fenómeno.

Un ejemplo fehaciente de esto lo tenemos con el dotado D. D. Home quien produjo incontables fenómenos de macro-PK con diversos científicos y comités, pero quien no convence a los escépticos modernos alegando éstos el principio de la parsimonia (Hall, 1965).

Por lo tanto, a mi juicio la parapsicología no ha sido del todo exitosa en la demostración empírica de una serie de fenómenos (macro-PK; micro-PK; fenómenos psi en general; casos de supuesta reencarnación, etc.) Como bien señalamos en un escrito anterior (Martínez-Taboas, 1979), la evidencia de la parapsicología demasiadas veces (aunque no siempre) se remota a observaciones históricas, las cuales son improbables o imposibles de replicar a la satisfacción del crítico. Por lo tanto, la evidencia suele ser sugestiva, pero inconclusa.

La Conceptualización Interna

Laudan (1977) indica que una teoría presenta problemas conceptuales internos cuando ésta es inconsistente, contradictoria, ambigua o circular en su mecanismo explicatorio. Si analizamos el papel de la parapsicología en producir explicaciones robustas, lógicas, con posibilidad de falsearse, y lúcidas en su argumentación, me temo que nos quedaríamos con el papel casi vacío. Desde sus propios comienzos la investigación psíquica y la parapsicología ha enfrentado serios y profundos problemas en esta área.

Por ejemplo, los esfuerzos para exponer teorías o hipótesis para explicar fenómenos como levitaciones, telecinesia, ectoplasma, comunicaciones mediumnímicas, correspondencias cruzadas, casos de apariciones, poltergeist, reencarnación, ad infinitum, todas, sin excepción alguna, han adolecido de ser marcadamente incompletas, circulares difíciles de operacionalizar y hasta en algunos casos ridículas y risibles.

Hay algunas pocas excepciones, como, por ejemplo, las hipótesis de Eysenck sobre la relación entre rasgos de la personalidad y el funcionamiento psi (Eysenck, 1967), y la teoría de baja estimulación y facilidad de funcionamiento psi (Palmer, 1986). Sin embargo, las mismas son meras excepciones y aún estas mismas han recibido un respaldo empírico no del todo consistente o impresionante.

A nuestro entender, el campo de la parapsicología ha tenido unos enormes retos en conceptualizar de una manera científica y rigurosa una serie de fenómenos anómalos. Desafortunadamente, dichos retos han quedado sin cumplirse. La consecuencia de todo esto, es que en este campo no se han obtenido ni logrado grandes avances en términos teóricos, de hecho, creemos que la tendencia reciente de psicologizar los fenómenos paranormales y buscarles las correlaciones perceptuales y sensoriales a los mismos, constituye un paso de avance en la comprensión de estos fenómenos.

Sin embargo, estos acercamientos se distancian o incluso están en peligro de abandonar posibles explicaciones o acercamientos que realmente le hagan justicia a la posible realidad ontológica de los fenómenos paranormales.

Conceptualización Externa

Laudan plantea que el progreso de la ciencia no sólo puede ser evaluado por los logros de tipo empírico o conceptuales internos. Definitivamente, los problemas de tipo conceptual externo también juegan una parte vital en este proceso. Para Laudan, una teoría puede generar problemas conceptuales externos si suceden una o más de estas dificultades:

  1. Casos en donde dos teorías científicas de diferentes dominios están en tensión;
  2. Casos en donde una teoría científica entra en conflicto con las teorías metodológicas de la comunidad científica relevante;
  3. Casos en donde una teoría científica entra en conflicto con cualquier componente de la visión de mundo prevaleciente. (Laudan, 1977, p. 55).

Repasando estas tres dificultades, es interesante señalar que la parapsicología ha tenido, desde sus propios inicios, serias tensiones y conflictos con el punto número 1 y el 3. El lector de seguro recordará todos los conflictos y derrotas) que han sufrido los parapsicólogos al momento de constatar y defender sus hipótesis o teorías frente a las teorías ya generadas, fundamentadas y establecidas en la física, la biología, la psicología, la psiquiatría y hasta la química. Una y otra vez las teorías parapsicológicas han sido tachadas de poco parsimoniosas, improbables, o patentemente falsas.

Asimismo, cuando tomamos el punto 3 de Laudan, la visión del mundo materialista de la mayoría de los científicos y otros intelectuales, no facilitan la curiosidad o el coqueteo intelectual con la parapsicología, esto debido en gran parte a que muchas veces la visión de mundo que defienden muchos parapsicólogos es una no materialista, espiritual, o en otros casos, simplemente tienen las manos vacías. Claro esta, y nuevamente, los parapsicólogos como Persinger (Persinger & Schaut, 1988) y Blackmore (1982) tratan de irse por la tangente y evaden esos conflictos porque en esencia su posición ideológica consiste en asimilar ciertos fenómenos psi dentro de parámetros ya establecidos en las diversas ciencias. En todo caso, lo que habría que hacer son arreglos cosméticos y asimilaciones livianas. Sin embargo, una vez más nos planteamos que, aunque hay mucho de valor hacia esta postura, nos parece poco satisfactoria y limitada al momento de tomar en conjunto lo que implicaría la realidad ontológica de los fenómenos paranormales.

Reflexiones Finales

La manera en que Laudan describe el progreso de la ciencia es una muy atractiva para manejar y entender lo que al comienzo llamamos la frustración de Sidgwick (véase a Gholson & Barker, 1985 para una publicación fascinante del enfoque de Laudan a la psicología).

A nuestro juicio, la parapsicología se coloca en una posición muy difícil y precaria en términos de proyectar adelantos empíricos o ideológicos. Su base empírica es frágil; sus teorías internas mayormente suelen ser esfuerzos inconclusos y vagos; y la producción teórica suele crear tensión y conflicto con las decisiones científicas de lo que es el ser humano, sus potencialidades y su papel en la escala universal, esta apreciación nuestra, de cierta forma pesimista, se asemeja a una que ofreció William James poco antes de morir. Decía James: "Durante 25 años he estado en contacto con la literatura de la investigación psíquica, y me he familiarizado con numerosos "investigadores". También he dedicado muchas horas (aunque menos de las que debí haberle dedicado) a presenciar (o tratado de presenciar) los fenómenos.

Sin embargo, al día de hoy no he "avanzado" más de lo que estaba al comienzo; y debo de confesar que en ocasiones he estado tentado a creer que el Creador ha intentado que este departamento de la naturaleza quede como uno enigmático de manera eterna.. cosa de que aunque los fantasmas y la clarividencia, y los raps y los mensajes de los espíritus siempre han aparentado existir y nunca han sido totalmente explicados, éstos tampoco nunca han podido ser susceptibles de una corroboración total (James, 1909).

En un artículo anterior en donde analizamos de manera somera este asunto (Martínez-Taboas, 1979) argumentábamos que el problema central con la parapsicología era que sus fenómenos poseían poca credibilidad (factores conceptuales internos y externos) y poca consistencia en la repetición del fenómeno (factor empírico). Nuestra tesis es que es esta conjunción de factores la que no facilita el progreso empírico, conceptual y científico de esta disciplina. Esto es así porque una disciplina en donde los hallazgos fueran consistentes y robustos puede al fin de cuentas doblegar al mejor de los críticos. Un ejemplo fehaciente de esto son los métodos psicoterapéuticos conductuales, los cuales a pesar de ir en contra de todo el poderoso andamiaje biologicista y psicoanalítico de las décadas de los 1950 y 1960, pudieron a la postre ubicarse en una esfera privilegiada debido a la consistencia empírica de los resultados obtenidos (Kazdin, 1978).

Por otro lado, a una teoría que no entre en tensión con otras teorías bien establecidas y que a su vez no entre en conflicto con visiones de mundo aceptadas en ese zeitgeist, no se le requerirán tantos requisitos empíricos. Este fue el caso con el psicoanálisis (Hale, 1971).

La pregunta es obligada: ¿tiene salida la parapsicología de este entrampamiento ideológico y científico? La contestación es un si, pero condicionado a dos sucesos improbables. En primer lugar, que algún parapsicólogo encuentre la manera de buscar un método, hasta hoy desconocido, en donde las propiedades paranormales de algún fenómeno psi puedan ser enseñadas, manipuladas o demostradas de manera confiable, robusta y consistente. En segundo lugar, que lo que Broad (1962) llamó los "principios básicos limitantes". O sea, las teorías o visiones del mundo que endosa de manera general la comunidad científica, lleguen a modificarse para que haya cabida a fenómenos que a priori y al presente parecen contradecir las leyes, modelos y teorías del científico contemporáneo.

Laudan postula y defiende la idea de que los problemas de corte conceptual (tanto internos como externos) son más influyentes en términos de adelantar o atrasar el progreso científico. Si seguimos esta misma línea, sería entonces mucho mas conveniente para la parapsicología que hubiese un tipo de cambio de esquema de parte de la comunidad científica que creara la posibilidad de un acomodo para los fenómenos paranormales.

Mientras este momento llega, si es que llega, los parapsicólogos tendremos que seguir viviendo con la frustración de Sidgwick. Sin embargo, no perdamos de vista que mas allá de si nuestros hallazgos o conceptos son endosados o rechazados por la comunidad científica, hay otro tipo de satisfacción que algunos de nosotros hemos vivido muy de cerca. Nos referimos a la satisfacción interna de enfrentarnos con unos fenómenos que nos invitan al pensamiento crítico y a cruzar fronteras con otras disciplinas científicas, enriqueciendonos intelectualmente en todo este proceso. Más aún, los fenómenos psi ponen de relieve la falibilidad del conocimiento humano (Popper, 1963) y la necesidad de cuestionar, o como decía Bertrand Russell, nos depura en "el arte de dudar". De esta manera podemos ser menos arrogantes, más disciplinados y a la vez abrir un espacio a la incertidumbre que implica el conocimiento humano. Por lo tanto, más allá de respuestas finales, la parapsicología nos permite una búsqueda dinámica del conocimiento, la cual no necesariamente tiene que frustrarnos.

REFERENCIAS